miércoles, 10 de diciembre de 2008


2 - La Evolución y el Entorno Cósmico

Cuando niños aprendemos que los volcanes, la tectónica de placas y la erosión son procesos naturales que pueden tener efectos muy dramáticos en la Tierra, o en cualquier planeta.
Autores: Chris Impey y Erika Offerdahl
Traducido para Astroseti por: David Martínez
Lo que puede que no hayamos aprendido es que el esculpido geológico de la Tierra, de la Luna y de otros planetas no sólo esta influido por fuerzas internas sino también por algunas externas. Mediante su influencia sobre las condiciones geológicas, esas fuerzas están también modelando la evolución de las condiciones ambientales y biológicas en ese planeta. Nuestro entorno cósmico externo ha dado forma sin duda a la historia de la vida en la Tierra. Las evidencias del registro geológico indican que la Tierra ha experimentado su correspondiente cantidad de impactos.
Algunos detallados estudios conducen a los científicos a creer que algunos de los más pequeños cráteres de impacto en la superficie de la Tierra coinciden con las fechas de algunas modestas extinciones de especies en la historia temprana de la Tierra. Por ejemplo, un estudio encontró evidencia de un impacto coincidente con el fin del Periodo Devónico, hace 340 millones de años. El registro fósil durante el mismo periodo sugiere que el 70% de las especies se extinguió en menos de unos pocos millones de años. La más reciente extinción tuvo lugar hace unos 11 millones de años, cuando se estima que desaparecieron un 30% de las especies.
Se han identificado en el registro fósil hasta una docena de extinciones masivas. Sin embargo, sólo en un par de casos se ha encontrado un cráter de impacto de la edad correcta para correlacionarlo con una de ellas. La evidencia de las extinciones masivas ha conducido a un ajuste radical de nuestras teorías originales sobre la evolución. El trabajo de Darwin y sus sucesores, comenzado en los años 50 del siglo XIX, mostró que la evolución resulta de la selección natural; está guiada por la competición entre especies, junto con las mutaciones en la estructura genética de los organismos y la explotación de nuevos nichos ambientales. El resultado es la emergencia continua de variabilidad genética y nuevas especies.
En la teoría darwiniana clásica, la selección natural esta motivada por eventos dentro de la biosfera terrestre. Sin embargo, el descubrimiento de la extinción masiva correspondiente al comienzo del fin de los dinosaurios hace 65 millones de años lleva más lejos la concepción original de Darwin. Importantes eventos como estos indican que cambios drásticos en el entorno (y por tanto en el curso de la evolución) pueden también proceder de fenómenos astronómicos externos aleatorios, como la caída de un asteroide. Los procesos aleatorios pueden oscilar desde la descomposición de un átomo hasta el impacto de un asteroide.
Esta comprensión ha transformado dramáticamente nuestra noción de nuestro papel en el universo. Los escolares medievales creían que la Tierra era estable e inmutable. A medida que las ciencias naturales se desarrollaban, desde el Renacimiento hasta los tiempos de Darwin, los científicos asumieron que todos los cambios en la Tierra eran graduales y que todas las influencias importantes en el ambiente y la biología terrestres (sin contar el calor y la luz solar) venían del propio sistema interno terrestre. Ahora sabemos que eventos caprichosos como asteroides o impactos de cometas pueden alterar radicalmente el curso de la evolución.
Un recordatorio, que se puede visitar personalmente, es el famoso cráter de impacto en Arizona. De casi una milla de ancho, este cráter se formó sólo hace entre 20 y 50 mil años. Con total seguridad, la posibilidad de un impacto catastrófico durante una vida humana es ínfima. Como humanos, difícilmente vemos el efecto directo de estas grandes fuerzas cósmicas sobre nuestro planeta. Sin embargo, a lo largo de la historia geológica estas fuerzas han modelado el mundo en el que vivimos.

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