sábado, 21 de abril de 2012

La NASA capta gran erupción solar, que no amenaza a la Tierra



La NASA ha captado la erupción de una prominencia solar que causó una gran eyección de masa coronal en el lado este del Sol aunque en esta ocasión no se dirige a la Tierra.
FUENTE
Agencia EFE verde
18/04/2012


La erupción fue captada el 16 de abril por el Observatorio Dinámico Solar (SDO, sigla en inglés) en la longitud de onda de 304 Angstrom, más sensible a la emisión del plasma y que habitualmente muestra imágenes en color rojo.
Una prominencia solar es una erupción de gas que asciende desde dentro a la superficie del Sol, normalmente en forma de bucle y que puede alcanzar alturas de decenas de miles de kilómetros.
La NASA indicó que en esta ocasión la llamarada de masa coronal no estaba dirigida hacia la Tierra.
El Sol pasa por ciclos regulares de actividad y cada 11 años aproximadamente se produce un pico máximo en la actividad, en el que suelen producirse tormentas que a veces deforman e incluso atraviesan el campo magnético de la Tierra.
2012 es uno de esos años de alta actividad solar y el pasado marzo una serie de llamaradas llegaron a la Tierra, aunque sin causar mayores daños


La misteriosa explosión estelar de 1838

Eta Carinae, una de las estrellas más masivas de nuestra galaxia, incrementó inesperadamente su brillo a mediados del siglo XIX. Durante diez años, se convirtió en la segunda estrella más brillante en el cielo, pero después desapareció de la vista y en la actualidad ni siquiera se encuentra entre las cien primeras.
FUENTE
ABC Periódico Electrónico S.A.
16/02/2012

En aquella época, el aumento de su luminosidad fue tan grande que se ganó el nombre de la Gran Erupción. Una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Carnegie en Pittsburgh (Pensilvania, EE.UU.) ha descubierto que este estallido se produjo de forma muy diferente a lo que se creía hasta ahora. El trabajo aparece publicado en la revista Nature.
Eta Carinae pertenece al grupo de las variables luminosas azules (LBV, por sus siglas en inglés), lo que significa que tiene períodos de penumbra seguidos por otros de brillo. Estas variaciones en el brillo están causadas por un aumento de la inestabilidad y la pérdida de masa. La Gran Erupción fue un evento extremo y único ocurrido entre 1838 y 1858 en el que la estrella, que tiene más de 100 veces la masa del Sol, perdió varias veces la masa del astro rey. Hasta ahora, los científicos han creído que este raro tipo de erupción fue causado por el viento estelar.
El equipo de científicos, dirigido por Armin Rest, del Space Telescope Science Institute, utilizaron imágenes de Eta Carinae durante ocho años para estudiar los ecos de luz de la Gran Erupción. Por primera vez, observaron luz de la erupción en el polvo interestelar a decenas de años luz de la estrella. Esas decenas extra de años luz significa que la luz está llegando a la Tierra ahora en lugar de en el siglo XIX, cuando la gente la observó viajando hacia nuestro planeta.
Los investigadores utilizaron los telescopios del observatorio Las Campanas, en Chile, para obtener los espectros de los ecos de luz. Los espectros les permiten separar la luz en sus componentes, como una gota de lluvia actúa de forma natural como un prisma y separa la luz solar en los colores del arco iris. Estas observaciones dar información importante sobre la composición química, la temperatura y la velocidad del material expulsado durante la erupción.


MÁS FRÍA
Sorprendentemente, estas observaciones muestran que la Gran Erupción es diferente de las llamadas «supernovas impostoras», acontecimientos en las inmediaciones galaxias que se cree que son erupciones de variables luminosas azules. Por ejemplo, la Gran Erupción fue significativamente más fría de lo que se supone en estos casos, 5.000 grados Kelvin en vez de los 7.000 que mínimos que debería tener. «La Gran Erupción ha sido considerada el prototipo para todas las supernovas impostoras», explica Prieto, «pero las investigaciones indican que en realidad es un evento muy singular».
De este modo, los científicos aún no saben qué fenómeno provocó que Eta Carinae explotara y perdiera tal cantidad de masa sin ser destruida. Según explican, hacen falta más investigaciones para aclarar el misterio.
Erupciones solares, una mezcla entre tornado, volcán y tsunami
Un grupo de astrónomos de la Universidad George Mason ha conseguido, por primera vez, relacionar una Eyección de Masa Coronal con un arco de plasma solar. El hallazgo, que se publica en Nature Communications, puede ayudar a predecir cuándo tendrán lugar estos violentos fenómenos, capaces de provocar graves daños en la Tierra.
FUENTE
ABC Periódico Electrónico S.A.
25/03/2012


Entre todos los fenómenos solares conocidos, las Eyecciones de Masa Coronal (CME) son, probablemente, los que más preocupan a los científicos. Enormes masas de partículas cargadas que el Sol expulsa sin previo aviso y en cualquier dirección, incluido nuestro planeta. Nubes ardientes de radiación viajando a millones de km. por hora que embisten periódicamente la Tierra y que tienen el potencial de "freír", literalmente, nuestras redes eléctricas y de comunicaciones, sumiéndonos en un largo periodo de oscuridad y silencio.
A medida que pasan los años, astrónomos y astrofísicos empiezan a comprender cómo se originan estos inquietantes eventos y esperan ser capaces de predecirlos en un futuro. Ahora, un grupo de investigadores dirigidos por Jie Zhang, físico solar de la Universidad George Mason, acaba de dar un paso importante al relacionar las CME con otra clase de fenómenos: los enormes arcos de plasma que de vez en cuando se forman sobre la superficie del Sol. Para Zhang y sus colegas, estas estructuras podrían ser la causa de las llamaradas y erupciones solares, y también la raíz de las peligrosas eyecciones de material solar.
Hace ya mucho que los astrónomos se dieron cuenta de la existencia de enormes arcos de plasma surgiendo, como por arte de magia, de la superficie solar. Se trata de estructuras realmente gigantescas, mucho mayores que nuestro planeta y que poseen poderosos campos magnéticos en forma de espiral o tubo, en cuyo interior circulan intensas corrientes eléctricas y una gran cantidad de material solar.

LA TORMENTA DEL 8 DE MARZO

A menudo, estas espectaculares prominencias solares fluyen ininterrumpidamente durante horas, incluso durante días enteros. Desde hace tiempo los científicos han venido especulando con la posibilidad de que estos grandes arcos estuvieran relacionados, de alguna forma, con las Eyecciones de Masa Coronal, pero les faltaba alguna evidencia directa.
La ocasión llegó hace un año, el 8 de marzo de 2011, cuando los investigadores pudieron contemplar una de estas estructuras justo antes, y también durante, una erupción solar. Utilizando los instrumentos de la sonda SDO (Solar Dynamics Observatory), los investigadores llegaron a la conclusión de que la erupción del 8 de marzo del año pasado estaba íntimamente ligada a ciertas inestabilidades del gran arco de plasma.
"Ahora podemos ver cómo se forma una tormenta solar -afirma Jie Zhang- cómo se desarrolla y cómo se produce una erupción. Es como estar mirando a una combinación entre tornado, volcán y tsunami en plena acción. El hallazgo ayudará a comprender los mecanismos físicos que producen las erupciones solares, y esperamos que nos den la capacidad de predecirlas en el futuro".


A DIEZ MILLONES DE GRADOS
Las imágenes térmicas revelan cómo surge una gigantesca espiral del Sol a más de diez millones de grados de temperatura, y cómo ese "tubo" de materia ardiente asciende a una velocidad de 360.000 km/h antes de empezar a curvarse, adoptando su característica forma arqueada. En ese momento, la estructura entera parece volverse inestable, aumentando enormemente su velocidad (hasta los 2,5 millones de Km/h) y coincidiendo con el principio de la llamarada solar.
Los investigadores sugieren que esa brusca aceleración es la responsable de que se forme una llamarada solar. Y creen que eso es posible gracias a un proceso llamado "reconexión magnética" en el que la energía contenida por los campos magnéticos de la estructura se convierten en energía cinética. "La reconexión - añade Zhang - añada energía adicional a la erupción".
El investigador, además, sostiene que las estructuras magnéticas no se habían visto hasta ahora porque los instrumentos que había antes del SDO sólo observaban el Sol a temperaturas relativamente frías, mientras que el proceso tiene lugar a temperaturas mucho más elevadas. Zhang espera que a partir de ahora sea posible estudiar muchos más ejemplos y estudiar con detalle la evolución de todo el proceso. "El objetivo - añade - es desarrollar nuestra capacidad para predecir las tormentas solares".
Autor: José Manuel Nieves


La amenaza de una tormenta solar perfecta


Tal como estaba previsto, una densa nube de materia solar golpeó ayer a la Tierra, alcanzó su máxima intensidad hacia las tres de la tarde (hora española) e hizo notar sus efectos en una buena parte del mundo, especialmente en el hemisferio norte. Varios vuelos que debían sobrevolar el Ártico fueron desviados para evitar el exceso de radiación.
FUENTE
ABC Periódico Electrónico S.A.
25/01/2012

Las auroras boreales fueron más intensas que nunca y pudieron verse incluso sobre Escocia, mucho más al sur de lo habitual. Las principales agencias espaciales seguían pendientes anoche de posibles fallos en ordenadores y sistemas de comunicaciones de los cientos de satélites que orbitan a la Tierra.
Los efectos de esta tormenta solar de clase M8,7 (las hay A, B, C, M y X, letras a las que sigue un número del 1 al 9), seguirán notándose durante todo el día de hoy, aunque no se esperan daños de consideración, pese a ser la más intensa desde 2005. Pero lo peor podría estar por llegar. En los últimos siete días, las manchas solares 1401 y 1402 han desplegado una inusitada actividad. De hecho, han ocasionado hasta tres llamaradas solares, cada una más fuerte que la anterior. La primera alcanzó Venus el pasado día 17 y, literalmente, le arrancó una pequeña parte de su atmósfera. Era de clase C6, es decir, mediana. La segunda, de clase M3, fue lanzada contra la Tierra y nos alcanzó el pasado fin de semana sin mayores consecuencias, ya que fue desviada por el «escudo natural» de nuestro planeta, la magnetosfera. La de ayer y hoy, la más fuerte de las tres, ha sido de clase M8,7 y estamos aún bajo sus efectos.
Por supuesto, no se descarta que en los próximos días las manchas 1401 y 1402 produzcan nuevas erupciones solares, incluso más intensas. Y es prácticamente seguro, además, que futuras manchas producirán numerosos eventos de este tipo durante los próximos meses. De hecho, estamos entrando en la fase de máxima actividad del presente ciclo solar.
Desde hace más de dos siglos, los astrónomos saben que la actividad del Sol es cíclica, y aumenta y disminuye en periodos de once años, a los que llamamos ciclos solares. Actualmente estamos en el ciclo 24, número que sólo expresa el tiempo transcurrido desde que nos dimos cuenta de la existencia de esos ciclos hasta hoy. Si multiplicamos 24 ciclos por 11 años cada uno obtendremos el número de años transcurridos desde que empezamos a observar sistemática y científicamente el Sol. En total, apenas 264 años... Un simple parpadeo si se comparan con los 5.000 millones de años de edad de nuestra estrella particular.


MAYOR ACTIVIDAD SOLAR
Venimos, además, de un ciclo (el 23) durante el cual el Sol estuvo inusualmente «tranquilo». La fase mínima de ese ciclo, en efecto, fue anormalmente larga y se prolongó durante años. Años en los que, sin embargo, la dependencia de las sociedades industrializadas de las redes de comunicaciones, la informática y la telefonía móvil no ha dejado de aumentar. Si el ciclo actual es, como parece que será, notablemente intenso, la humanidad «tecno-dependiente» se enfrentará por primera vez a un periodo de intensa actividad solar. Algo que podría tener consecuencias nefastas para nuestra forma de vida si no se toman las medidas oportunas.
Ya a finales de los 80, una tormenta solar quemó varias centrales canadienses, dejando sin energía a un tercio del país. La mayor tormenta de la que se tiene noticia sucedió en 1859 y se conoce como «Evento Carrington». En aquel tiempo, el único sistema eléctrico ampliamente extendido era la red de telégrafos, que quedó colapsada. Paradójicamente, si sucediera ahora, sería la primera catástrofe natural que afectara solo al primer mundo, ya que apenas se notaría en las sociedades poco industrializadas pero resultaría devastadora para las más avanzadas tecnológicamente.


¿CÓMO SE PRODUCE UNA TORMENTA SOLAR?
Cada once años, la actividad del Sol alcanza su punto máximo. Aparecen manchas solares, que son zonas más frías y de color oscuro. La diferencia térmica causa erupciones solares, grandes y violentas llamaradas. Muchas provocan la súbita liberación de gran cantidad de materia solar, una nube ardiente de partículas y radiación llamada CME (eyección de masa coronal) que avanza a miles de km por segundo y golpea todo lo que halla a su paso. Si apunta a la Tierra, llega en un tiempo entre 18 y 36 horas.


¿CÓMO SE PROTEGE LA TIERRA?
La rotación del núcleo terrestre, que es metálico, genera un campo magnético, la magnetosfera, que es un escudo natural que absorbe el impacto de las eyecciones de masa coronal del Sol y las desvía hacia los polos, causando espectaculares auroras boreales y australes.


¿PUEDE ROMPERSE EL ESCUDO DEFENSIVO?
Si la erupción es lo suficientemente intensa y la dirección del campo magnético de la eyección es perpendicular a la del campo terrestre, el escudo cederá y la atmósfera recibirá una gran cantidad de energía, capaz de cortocircuitar cualquier dispositivo electrónico.


¿QUÉ CONSECUENCIAS TENDRÍA LA RUPTURA?
Un reciente informe de la NASA advertía de los peligros: grandes ciudades sin electricidad ni comunicaciones durante años, éxodos masivos a las zonas rurales y un coste económico cientos de veces superior al huracán Katrina.


¿QUÉ SE PUEDE HACER?
La única solución es desconectar temporalmente las centrales eléctricas y las redes de telecomunicaciones hasta que pase el peligro. Se está trabajando en protocolos para hacerlo a tiempo.
Autor: José Manuel Nieves


Registrada una potente erupción solar


Una potente erupción se ha producido en el Sol, originada en una mancha solar especialmente activa desde el pasado viernes. El estallido, de clase X, la de mayor potencia, ha generado una eyección de masa de la corona del astro, pero no orientada directamente hacia la Tierra (sino hacia Venus y Marte), aunque una pequeña fracción de plasma puede alcanzar nuestro planeta.
FUENTE
El País Digital
06/03/2012


Los expertos advierten que se producirán espectaculares auroras en las próximas noches. La erupción X se registró a las 5.13, hora peninsular; otra, aunque menor, se había producido el pasado domingo. Tanto el satélite Solar Dynamics Observatory (SDO) como el veterano Solar Heliospheric Observatory (Soho), han registrado un gran destello de ultravioleta asociada a la erupción. Probablemente se producirán más fenómenos de este tipo en los próximos días dado que la mancha, por la rotación, se orienta cada vez más en dirección a la Tierra, predicen los expertos del Space Weather Prediction Center.
La erupción de esta madrugada (que comenzó a las 4.34 horas y duró 147 minutos, según datos del SDO) ha sido la segunda de clase X registrada este año, tras la del pasado 27 de enero. El Sol está ahora en fase de gran actividad, en el ciclo de once años, y se espera que siga aumentando hasta alcanzar el máximo, en 2013.
Las erupciones solares, si están orientadas directamente a la Tierra, pueden provocar daños en los satélites y en las redes eléctricas. Además, pueden ser peligrosas para los astronautas en la Estación Espacial Internacional. Son tremendas explosiones que se registran en la superficie del Sol, normalmente en las proximidades de las manchas; en cuestión de minutos calientan la materia hasta muchos millones de grados y emiten tanta energía como mil millones de toneladas de TNT. Esa energía se emite en forma de rayos Gamma y rayos X, protones y electrones de alta energía y flujos de materia.
Autor: A. R.
Fuente: http://www.madrimasd.org/informacionIDI/noticias/



• Los diez finales del mundo más factibles para la ciencia

El fin de la existencia es algo consustancial a la naturaleza, en la que todo lo que existe tiene un inicio y un final. Bien lo saben las decenas de «findelmundistas» que, a lo largo de la historia, han aprovechado este saber popular para ponerle fecha a este supuesto apocalipsis. Pero solo la ciencia puede dar una estimación más o menos fiable. Repasamos todas las opciones, teniendo en cuenta de que ninguna es segura y que todas se basan en suposiciones con mayor o menor porcentaje de probabilidad.


Finales que implican la destrucción de la Tierra
1. Extinción del universo (dentro de 3.700 millones de años). Un grupo de científicos de la Universidad de California desafía las teorías mayoritariamente aceptadas del universo en expansión y propone que debe haber un término. Los investigadores creen que existe un 50% de posibilidades de que esto ocurra en la fecha antes señalada, según el adelanto de su estudio, publicado recientemente.
2. El Sol se vuelve una estrella gigante roja (en 5.000-6.000 millones de años). La evolución natural de nuestra estrella es que se desprenda de su capa exterior formando una nebulosa, que arrasará con Mercurio, Venus y, muy probablemente, con la Tierra, en un proceso que puede durar unos 600 millones de años. Será entonces una estrella gigante roja. Después, su núcleo se comprimirá hasta volverse una estrella enana blanca y se irá enfriando. Aunque para ese momento ya no existirá nuestro planeta.


3. Un cometa/meteorito se estrella contra el planeta (fecha indeterminada). Numerosos objetos se acercan cada día a la Tierra. Pero la mayoría no llegan a colisionar por ser tan pequeños que se evaporan al contacto con la atmósfera. Sin embargo, parte de la comunidad científica ve como posibilidad que varias de las cinco extinciones masivas del planeta se produjeran por culpa del impacto de un gran meteorito, tanto la de los dinosaurios (hace 65 millones de años) como la del Pérmico, menos popular, pero que acabó con el 90% de las especies hace 250 millones de años.
El impacto de un cometa sería mucho más virulento, aunque también mucho menos probable. El último en acercarse por la Tierra ha sido Elenin, descubierto en diciembre de 2010 y que pasó «cerca» (a 35 millones de kilómetros) el pasado domingo. Hasta ahora no se ha predicho ninguna fecha de choque de cualquier tipo de objeto estelar, pero la NASA dispone de una lista de posibles impactos de bólidos del espacio y sus riesgos en constante actualización para los más inquietos.


Finales con desaparición de la vida en la Tierra
4. Cambio climático (los glaciares pueden desaparecer en el 2350, según la ONU). Algunos estudios alertan de que un cambio climático brusco -provocado por el hombre o por la naturaleza- puede romper el delicado equilibrio de la Tierra y elevar las concentraciones de gases tóxicos en la atmósfera, hasta hacerla irrespirable para el ser humano. Incluso algunos autores como James E. Hansen (ver PDF) van más allá y aventuran un futuro «efecto invernadero» de dimensiones gigantescas que convierta a nuestro planeta en un lugar inerte como Venus.
5. Ataque alienígena (fecha indeterminada). El encuentro con seres de otros planetas es una posibilidad popularizada por divulgadores como Carl Sagan o Stephen Hawkings, aunque con una probabilidad más bien remota. Más difícil aún es que estos resulten hostiles y que, debido a su superioridad tecnológica, logren aniquilar la vida en la Tierra. Sin embargo, es uno de los finales del mundo más populares en la literatura y el cine.


6. Supervolcán (uno cada 100.000 años). Hace 73.000 años, una gigantesca erupción en la isla de Toba (Sumatra) creó una descomunal nube de cenizas que provocó deforestaciones a miles de kilómetros de su origen y vino acompañado de una edad de hielo «instantánea» que bloqueó los rayos solares y bajó las temperaturas una media de 16ºC en todo el planeta.
«Aparte del impacto de un meteorito, estas supererupciones son el peor de los riesgos ambientales a los que nuestro planeta puede enfrentarse», indica Patricia Gregg, autora de un reciente estudio en el que analiza qué provoca la formación de estos supervolcanes.


7. Ataque robótico (fecha indeterminada). El desarrollo de robots con capacidad para pensar por sí mismos, con más inteligencia que los humanos y posibilidad de autoreplicarse puede ser para muchos autores el inicio de una posible revolución contra sus creadores. Incluso existe un grupo (la Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial) intenta establecer debates sobre los límites a esta autonomía robótica.
El peligro también puede venir de los robots más pequeños, los usados en la nanotecnología, que pueden ser muy beneficiosos pero que, descontrolados o con capacidad de mutar en elementos dañinos para la salud, pueden causar graves daños. En la actualidad, existe un Centro para la Responsabilidad de la Nanotecnología que se preocupa por el control de estos avances tecnológicos y la legislación al respecto se encuentra en constante cambio.


Finales que implican sólo la desaparición de la Humanidad
8. Autodestrucción bélica (estamos a 6 «minutos» del final, según el Reloj del Apocalipsis). Durante la guerra fría se daba por hecho que un conflicto mundial nuclear podría sin duda acabar con la Humanidad, según la doctrina MAD (Mutua Destrucción Asegurada). Hoy, numerosas potencias mundiales disponen de armas nucleares suficientes para destruir completamente la civilización o, al menos, provocar un invierno nuclear en el que sería difícil sobrevivir.
Aunque actualmente existen programas de desarme en todo el mundo, numerosas naciones intentan conseguir armas nucleares para asegurar la defensa de sus regímenes. La Universidad de Chicago mantiene activo desde 1947 el llamado Reloj del Apocalipsis, en el que la medianoche marca el final del mundo. Empezó en las 23.53, bajó hasta las 23.43 en 1991 y actualmente se encuentra parado en las 23.54.


9. Pandemia mundial (sin fecha conocida). La Humanidad ha vivido plagas que diezmaron de un modo considerable su población en los siglos VI y XIV. La aparición de una cepa especialmente virulenta de una enfermedad común o la mutación que aumente el contagio de un virus o bacteria puede provocar importantes daños e incluso la extinción.
Durante años también se ha contemplado la posible llegada de un agente patógeno del espacio, Incluso EE.UU. aprobó una ley para establecer un protocolo de actuación ante esta posibilidad.
Pero, en la actualidad, la legislación ha sido derogada y no se presta atención a este riesgo.


10. Megatsunami (sin fecha conocida). Puede ser causado por el impacto de un bólido espacial o por movimientos tectónicos y llevar una ola de miles de metros de altura a todo el mundo, como ya sucedió a pequeña escala hace 8.000 años, cuando el volcán Etna causó un tsunami que se llevó por delante toda la civilización existente en las costas del Mediterráneo.
Pese que el megatsunami alcanzara gran altura, es muy probable que no consiguiera acabar con la civilización, puesto que sus efectos dependerían de su expansión por los océanos de todo el mundo. Algunos expertos (Pararas-Carayannis, G.) sitúan uno de los posibles puntos generadores de un fenómeno de este tipo en la isla canaria de La Palma, con una ola inicial de un kilómetro de altura, que bajaría hasta los 50 metros a su llegada a las costas de EE.UU.


Fuente: http://www.radiosantiago.cl/news.php?idnews=1217 
• ¿Por qué no hemos encontrado extraterrestres?

La pregunta sobre si estamos solos en nuestra galaxia ha fascinado a casi todo el mundo, desde matemáticos hasta los que creen en teorías de conspiración.
Pero si las formas de vida extraterrestre abundan en el Universo -como algunos creen-, ¿por qué no se han puesto en contacto con nosotros?
Desde Superman a ET, normalmente la ciencia ficción ha traído “aliens” a la Tierra, ya sea como amigos o como enemigos, pero hasta ahora, nadie ha demostrado certeramente que ha visto un extraterrestre, más allá de los que aparecen en películas o en la televisión.
En 1960, un radiotelescopio (un dispositivo que capta ondas de radio) fue dirigido hacia el espacio con el objetivo de recoger potenciales sonidos de otras formas de vida como evidencia científica para responder a la pregunta… ¿hay alguien ahí?


Han pasado 50 años y aún no hay respuesta.
“Es probablemente la pregunta más importante”, dijo Frank Drake, un pionero de la “radioastronomía” (una rama de la astronomía que mide la emisión de campos eléctricos y magnéticos).
Drake es considerado el padre del concepto “Búsqueda de Inteligencia Extra Terrestre”, o SETI, por sus siglas en inglés.
¿Qué significa ser un humano? ¿Cuál es nuestro futuro? ¿Hay otras criaturas como nosotros? ¿En qué se han convertido? ¿Qué puede producir la evolución? ¿Hasta dónde puede llegar?, se pregunta Drake.
“Las respuestas vendrán de lo que aprendamos de los extraterrestres, una experiencia que va a enriquecer nuestras vidas como ninguna otra cosa podría hacerlo”.
Las 10.000 civilizaciones que “nos pueden contactar” En 1961, Drake creó una fórmula para determinar la probabilidad de que estemos solos en nuestra galaxia, una ecuación que todavía influye en la manera en que los expertos se plantean actualmente la pregunta.
La llamada “Pregunta de Drake” calcula la cantidad de civilizaciones que podrían comunicarse con la Tierra.
La respuesta de Drake y sus colegas en 1961 fue: 10.000
Muchos discuten sobre el número, dado que la ecuación está basada en supuestos desconocidos.
Pero si ese número fuera de algún modo correcto, entonces la pregunta más urgente sería ¿por qué no tenemos ninguna evidencia contundente sobre su existencia?


¿A dónde se fueron todos?
Esa fue la pregunta planteada por el físico Enrico Fermi en 1950, cuando, mientras almorzaban, les decía a
sus colegas ¿a dónde se fueron todos?
Esa fue la base de la “Paradoja de Fermi”, la cual contrapone las elevadas estimaciones sobre la potencial vida extraterrestre con la falta de evidencia para comprobarlo.
Este”gran silencio” -como se le suele llamar- llama la atención sobre el tamaño del Universo y qué tan solos parecemos estar. Es una paradoja que aún debe ser resuelta satisfactoriamente.
Astrónomos han estimado que hay cerca de 700.000 trillones de estrellas en el universo visible, es decir, el número 7 seguido de 22 ceros.
Un censo reciente de los planetas determinó que podría haber un planeta como la Tierra circulando alrededor de un 23% de las estrellas visibles en el cielo durante la noche.
Así las cosas, un cálculo matemático se transforma en un verdadero dolor de cabeza en términos de su alcance, tamaño y escala.

Preparados para su llegada
Varios científicos están de acuerdo con la alta probabilidad de que exista vida extraterrestre.
“Deberíamos estar preparados” para la llegada de extraterrestres, le dice a la BBC el profesor de ciencias espaciales John Zarnecki, de la Open University.
Por su parte, el renombrado científico Stephen Hawking declaró que es casi seguro que los extraterrestres existen y el astrónomo Seth Shostak afirmó que la búsqueda de vida extraterrestre debería considerar “máquinas sensibles”, un planteamiento que prácticamente excluye la idea de que no hay nada que buscar.
Muchos argumentan que debido a que los humanos han estado usando tecnologías para medir ondas (de sonido o electromagnéticas) por poco más de un siglo -comparado con la edad de la Tierra que supera los 4 mil millones de años- incluso si existieran otros seres en el espacio, la posibilidad de que utilicen la misma tecnología al mismo tiempo es increíblemente pequeña.
De hecho, las ondas de radio que conocemos con fines comunicacionales, ya están cambiando de un sistema analógico a uno digital, emitiendo señales mucho más complejas de detectar.
Del mismo modo, las ondas que los científicos están buscando quizás no son las correctas. Aunque se ha estudiado una gran cantidad de las ondas que caben en el espectro, aún es una fracción pequeña. (Según el tipo de definición, un espectro puede referirse a la descomposición de una señal ondulatoria -sonora, luminosa, electromagnética,etc.- o al número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno).
La teoría dice que es improbable que otro planeta habitado use el mismo tipo de tecnología al mismo tiempo, o al menos dentro de una distancia en la que sea posible establecer un contacto.
La viabilidad, por ejemplo, de hacer llamadas telefónicas fuera de la Tierra, según este enfoque, es básicamente imposible.


Las guerras espaciales
Otra teoría es que con la vida inteligente viene la destrucción. El espacio de tiempo entre hacer contacto y la autodestrucción entre las especies es corto.Los que sostienen esta teoría señalan que el ser humano ha podido crear energía nuclear o la creación de un virus artificial gracias a la existencia de avances tecnológicos y ponen esto como ejemplo de que es probable la destrucción.
Y muchos otros no creen que valga la pena buscar vida extraterrestre.
De hecho la respuesta más simple a la “Paradoja de Fermi” es que nadie ha encontrado vida inteligente fuera de la Tierra porque no la hay.
Con este enfoque la raza humana es un accidente en el Universo o somos seres especiales y las condiciones bajo las que nos desarrollamos fueron únicas.
Por otro lado, la llamada “Hipótesis de la Tierra Excepcional”, o “Rare Earth” en inglés, sostiene que debido al complejo diseño e infraestructura de nuestro planeta, la cantidad de coincidencias y circunstancias que deben ocurrir al mismo tiempo hacen que la generación de vida sea casi imposible.


“Cada 10 millones de estrellas”
El profesor de filosofía Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, ha llegado hasta a plantear si los humanos vivimos en una realidad virtual creada por seres superiores intelectualmente. Bajo este modelo, otros seres en el Universo no serían creados bajo ese mismo programa computacional.
Pero Drake dio una respuesta más simple sobre por qué no se ha encontrado vida extraterrestre: “No hemos intentado lo suficiente”.
“Hemos observado cuidadosamente unos pocos miles de estrellas y muy pocas ondas dentro del espectro electromagnético y eso es apenas un comienzo”.
Si se adopta un punto de vista razonable u optimista respecto a la “Ecuación de Drake”, entonces podrían existir cerca de 10.000 civilizaciones en la galaxia.
“Eso es una civilización cada 10 millones de estrellas. Pero antes de que tengamos alguna oportunidad de triunfar, aún queda un largo camino por recorrer”.
Fuente: http://www.el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?q=nodo/174146/BBC%20Mundo/%C2%BFPor-qu%C3%A9-no-hemos-encontrado-extraterrestres.
Este gráfico muestra cómo las erupciones solares del sol podría poner en peligro la vida humana al interferir con los sistemas de alta tecnología como los satélites y redes eléctricas 

• Masiva llamarada solar “podría paralizar la Tierra en 2013″
Una erupción solar masiva podría causar caos global en 2013, causando apagones y destruyendo las comunicaciones por satélite, en una conferencia escuché ayer.
La NASA ha advertido de que un pico en el ciclo del sol la energía magnética y el número de manchas solares o erupciones alrededor del año 2013 podría generar enormes niveles de radiación.
La tormenta solar resultante podría causar una tormenta geomagnética en la Tierra, la anulación de las redes eléctricas en todo el mundo durante horas, días o incluso meses, con lo que gran parte de la vida normal a punto de paralizarse.
El secretario de Defensa, Liam Fox, quien pronunció el discurso principal en una conferencia internacional sobre la vulnerabilidad de las redes eléctricas en todo el mundo, advirtió que “la dependencia de las sociedades modernas en la tecnología los hace vulnerables a tales acontecimientos.
El Sol sigue un ciclo de 11 años de períodos de alta y baja de la actividad solar. Ahora es dejar una fase tranquila en particular y los científicos esperan un fuerte aumento en el número de llamaradas solares, así como los niveles sin precedentes de energía magnética.
Los anillos de fuego, que tienen el poder de 100 bombas de hidrógeno, podría causar daños económicos veinte veces más que el huracán Katrina.
Los expertos se reunieron en Washington DC en junio para discutir la manera de proteger la Tierra de las bengalas feroz, que se espera en algún momento alrededor de 2013.
La NASA está utilizando docenas de satélites – incluyendo el Observatorio de Dinámica Solar – para estudiar la amenaza.
El problema se ha investigado en profundidad hace dos años por la Academia Nacional de Ciencias, en un informe que destacó el impacto social y económico de los graves fenómenos meteorológicos espaciales.
Observó cómo la gente del siglo 21 se basan en sistemas de alta tecnología para los fundamentos de la vida cotidiana: redes eléctricas inteligentes, la navegación GPS, el transporte aéreo, servicios financieros y de radio comunicaciones de emergencia pueden ser eliminados por la actividad solar intensa.
Pero gran parte del daño puede reducirse al mínimo si se sabía de antemano que la tormenta se acercaba.
Poner satélites en modo “seguro” y desconectar los transformadores podrían protegerlas de daños por sobrecargas eléctricas.
Los científicos se dice que temen que un efecto similar podría ser alcanzado por una potencia hostil la explosión de un arma nuclear en el espacio, produciendo una explosión masiva de energía electromagnética conocida como un pulso electromagnético de alta altitud.
Fox también advirtió que los países que buscan la capacidad nuclear podría usarlos de una manera diferente a la tradicional de ataque nuclear “empleado en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial.
Citando a Corea del Norte e Irán, el Dr. Fox dijo que los países que buscan la capacidad nuclear podría usarlos de una manera diferente a la tradicional de ataque nuclear “método utilizado en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial.
Esto podría implicar una detonación nuclear en la atmósfera superior que noquear a los sistemas electrónicos vitales, produciendo un pulso electro-magnético, dijo.
Advirtió que los terroristas también podrían tratar de aplicar métodos similares a los que instó al público a tomar mejor en consideración de la amenaza.
“Creo que es un tema que tenemos que dar mucho más atención a no menos importante, porque estamos en una época en la que hay quienes parecen creer que podemos elegir entrar o no entrar en algunos conflictos, y también porque nos viven en una guerra donde la proliferación es más ni menos ser el caso, dijo el secretario de Defensa.
Y cuando hablamos de Corea del Norte o Irán, por ejemplo, la gente necesita entender que existen otros riesgos que simplemente lo que nosotros consideraríamos el tipo de ataque nuclear vimos en Nagasaki o Hiroshima.
“La gama de riesgos a cabo hay muchas veces y creo que tenemos que hacer que muy evidente para el público.”
El Dr. Fox insistió en que la amenaza de que tal ataque era “bajo”, pero que el Gobierno está trabajando a nivel internacional con las telecomunicaciones, las empresas de energía y transporte para aumentar la resistencia.
“Con confianza, por ejemplo en la tecnología, viene de la vulnerabilidad, y la vulnerabilidad pueden estimular un ataque,-continuó-.
“Nuestra confianza en las tecnologías digitales en general no han pasado desapercibidos entre aquellos que quieren hacernos daño.
“Tendremos que garantizar que las innovaciones tecnológicas que proporcionan misma ventaja que no se conviertan en nuestro talón de Aquiles”.
Fuente: http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-1313858/Solar-flare-paralyse-Earth-2013.html?ito=feeds-newsxml