sábado, 21 de abril de 2012




• Los diez finales del mundo más factibles para la ciencia

El fin de la existencia es algo consustancial a la naturaleza, en la que todo lo que existe tiene un inicio y un final. Bien lo saben las decenas de «findelmundistas» que, a lo largo de la historia, han aprovechado este saber popular para ponerle fecha a este supuesto apocalipsis. Pero solo la ciencia puede dar una estimación más o menos fiable. Repasamos todas las opciones, teniendo en cuenta de que ninguna es segura y que todas se basan en suposiciones con mayor o menor porcentaje de probabilidad.


Finales que implican la destrucción de la Tierra
1. Extinción del universo (dentro de 3.700 millones de años). Un grupo de científicos de la Universidad de California desafía las teorías mayoritariamente aceptadas del universo en expansión y propone que debe haber un término. Los investigadores creen que existe un 50% de posibilidades de que esto ocurra en la fecha antes señalada, según el adelanto de su estudio, publicado recientemente.
2. El Sol se vuelve una estrella gigante roja (en 5.000-6.000 millones de años). La evolución natural de nuestra estrella es que se desprenda de su capa exterior formando una nebulosa, que arrasará con Mercurio, Venus y, muy probablemente, con la Tierra, en un proceso que puede durar unos 600 millones de años. Será entonces una estrella gigante roja. Después, su núcleo se comprimirá hasta volverse una estrella enana blanca y se irá enfriando. Aunque para ese momento ya no existirá nuestro planeta.


3. Un cometa/meteorito se estrella contra el planeta (fecha indeterminada). Numerosos objetos se acercan cada día a la Tierra. Pero la mayoría no llegan a colisionar por ser tan pequeños que se evaporan al contacto con la atmósfera. Sin embargo, parte de la comunidad científica ve como posibilidad que varias de las cinco extinciones masivas del planeta se produjeran por culpa del impacto de un gran meteorito, tanto la de los dinosaurios (hace 65 millones de años) como la del Pérmico, menos popular, pero que acabó con el 90% de las especies hace 250 millones de años.
El impacto de un cometa sería mucho más virulento, aunque también mucho menos probable. El último en acercarse por la Tierra ha sido Elenin, descubierto en diciembre de 2010 y que pasó «cerca» (a 35 millones de kilómetros) el pasado domingo. Hasta ahora no se ha predicho ninguna fecha de choque de cualquier tipo de objeto estelar, pero la NASA dispone de una lista de posibles impactos de bólidos del espacio y sus riesgos en constante actualización para los más inquietos.


Finales con desaparición de la vida en la Tierra
4. Cambio climático (los glaciares pueden desaparecer en el 2350, según la ONU). Algunos estudios alertan de que un cambio climático brusco -provocado por el hombre o por la naturaleza- puede romper el delicado equilibrio de la Tierra y elevar las concentraciones de gases tóxicos en la atmósfera, hasta hacerla irrespirable para el ser humano. Incluso algunos autores como James E. Hansen (ver PDF) van más allá y aventuran un futuro «efecto invernadero» de dimensiones gigantescas que convierta a nuestro planeta en un lugar inerte como Venus.
5. Ataque alienígena (fecha indeterminada). El encuentro con seres de otros planetas es una posibilidad popularizada por divulgadores como Carl Sagan o Stephen Hawkings, aunque con una probabilidad más bien remota. Más difícil aún es que estos resulten hostiles y que, debido a su superioridad tecnológica, logren aniquilar la vida en la Tierra. Sin embargo, es uno de los finales del mundo más populares en la literatura y el cine.


6. Supervolcán (uno cada 100.000 años). Hace 73.000 años, una gigantesca erupción en la isla de Toba (Sumatra) creó una descomunal nube de cenizas que provocó deforestaciones a miles de kilómetros de su origen y vino acompañado de una edad de hielo «instantánea» que bloqueó los rayos solares y bajó las temperaturas una media de 16ºC en todo el planeta.
«Aparte del impacto de un meteorito, estas supererupciones son el peor de los riesgos ambientales a los que nuestro planeta puede enfrentarse», indica Patricia Gregg, autora de un reciente estudio en el que analiza qué provoca la formación de estos supervolcanes.


7. Ataque robótico (fecha indeterminada). El desarrollo de robots con capacidad para pensar por sí mismos, con más inteligencia que los humanos y posibilidad de autoreplicarse puede ser para muchos autores el inicio de una posible revolución contra sus creadores. Incluso existe un grupo (la Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial) intenta establecer debates sobre los límites a esta autonomía robótica.
El peligro también puede venir de los robots más pequeños, los usados en la nanotecnología, que pueden ser muy beneficiosos pero que, descontrolados o con capacidad de mutar en elementos dañinos para la salud, pueden causar graves daños. En la actualidad, existe un Centro para la Responsabilidad de la Nanotecnología que se preocupa por el control de estos avances tecnológicos y la legislación al respecto se encuentra en constante cambio.


Finales que implican sólo la desaparición de la Humanidad
8. Autodestrucción bélica (estamos a 6 «minutos» del final, según el Reloj del Apocalipsis). Durante la guerra fría se daba por hecho que un conflicto mundial nuclear podría sin duda acabar con la Humanidad, según la doctrina MAD (Mutua Destrucción Asegurada). Hoy, numerosas potencias mundiales disponen de armas nucleares suficientes para destruir completamente la civilización o, al menos, provocar un invierno nuclear en el que sería difícil sobrevivir.
Aunque actualmente existen programas de desarme en todo el mundo, numerosas naciones intentan conseguir armas nucleares para asegurar la defensa de sus regímenes. La Universidad de Chicago mantiene activo desde 1947 el llamado Reloj del Apocalipsis, en el que la medianoche marca el final del mundo. Empezó en las 23.53, bajó hasta las 23.43 en 1991 y actualmente se encuentra parado en las 23.54.


9. Pandemia mundial (sin fecha conocida). La Humanidad ha vivido plagas que diezmaron de un modo considerable su población en los siglos VI y XIV. La aparición de una cepa especialmente virulenta de una enfermedad común o la mutación que aumente el contagio de un virus o bacteria puede provocar importantes daños e incluso la extinción.
Durante años también se ha contemplado la posible llegada de un agente patógeno del espacio, Incluso EE.UU. aprobó una ley para establecer un protocolo de actuación ante esta posibilidad.
Pero, en la actualidad, la legislación ha sido derogada y no se presta atención a este riesgo.


10. Megatsunami (sin fecha conocida). Puede ser causado por el impacto de un bólido espacial o por movimientos tectónicos y llevar una ola de miles de metros de altura a todo el mundo, como ya sucedió a pequeña escala hace 8.000 años, cuando el volcán Etna causó un tsunami que se llevó por delante toda la civilización existente en las costas del Mediterráneo.
Pese que el megatsunami alcanzara gran altura, es muy probable que no consiguiera acabar con la civilización, puesto que sus efectos dependerían de su expansión por los océanos de todo el mundo. Algunos expertos (Pararas-Carayannis, G.) sitúan uno de los posibles puntos generadores de un fenómeno de este tipo en la isla canaria de La Palma, con una ola inicial de un kilómetro de altura, que bajaría hasta los 50 metros a su llegada a las costas de EE.UU.


Fuente: http://www.radiosantiago.cl/news.php?idnews=1217 
• ¿Por qué no hemos encontrado extraterrestres?

La pregunta sobre si estamos solos en nuestra galaxia ha fascinado a casi todo el mundo, desde matemáticos hasta los que creen en teorías de conspiración.
Pero si las formas de vida extraterrestre abundan en el Universo -como algunos creen-, ¿por qué no se han puesto en contacto con nosotros?
Desde Superman a ET, normalmente la ciencia ficción ha traído “aliens” a la Tierra, ya sea como amigos o como enemigos, pero hasta ahora, nadie ha demostrado certeramente que ha visto un extraterrestre, más allá de los que aparecen en películas o en la televisión.
En 1960, un radiotelescopio (un dispositivo que capta ondas de radio) fue dirigido hacia el espacio con el objetivo de recoger potenciales sonidos de otras formas de vida como evidencia científica para responder a la pregunta… ¿hay alguien ahí?


Han pasado 50 años y aún no hay respuesta.
“Es probablemente la pregunta más importante”, dijo Frank Drake, un pionero de la “radioastronomía” (una rama de la astronomía que mide la emisión de campos eléctricos y magnéticos).
Drake es considerado el padre del concepto “Búsqueda de Inteligencia Extra Terrestre”, o SETI, por sus siglas en inglés.
¿Qué significa ser un humano? ¿Cuál es nuestro futuro? ¿Hay otras criaturas como nosotros? ¿En qué se han convertido? ¿Qué puede producir la evolución? ¿Hasta dónde puede llegar?, se pregunta Drake.
“Las respuestas vendrán de lo que aprendamos de los extraterrestres, una experiencia que va a enriquecer nuestras vidas como ninguna otra cosa podría hacerlo”.
Las 10.000 civilizaciones que “nos pueden contactar” En 1961, Drake creó una fórmula para determinar la probabilidad de que estemos solos en nuestra galaxia, una ecuación que todavía influye en la manera en que los expertos se plantean actualmente la pregunta.
La llamada “Pregunta de Drake” calcula la cantidad de civilizaciones que podrían comunicarse con la Tierra.
La respuesta de Drake y sus colegas en 1961 fue: 10.000
Muchos discuten sobre el número, dado que la ecuación está basada en supuestos desconocidos.
Pero si ese número fuera de algún modo correcto, entonces la pregunta más urgente sería ¿por qué no tenemos ninguna evidencia contundente sobre su existencia?


¿A dónde se fueron todos?
Esa fue la pregunta planteada por el físico Enrico Fermi en 1950, cuando, mientras almorzaban, les decía a
sus colegas ¿a dónde se fueron todos?
Esa fue la base de la “Paradoja de Fermi”, la cual contrapone las elevadas estimaciones sobre la potencial vida extraterrestre con la falta de evidencia para comprobarlo.
Este”gran silencio” -como se le suele llamar- llama la atención sobre el tamaño del Universo y qué tan solos parecemos estar. Es una paradoja que aún debe ser resuelta satisfactoriamente.
Astrónomos han estimado que hay cerca de 700.000 trillones de estrellas en el universo visible, es decir, el número 7 seguido de 22 ceros.
Un censo reciente de los planetas determinó que podría haber un planeta como la Tierra circulando alrededor de un 23% de las estrellas visibles en el cielo durante la noche.
Así las cosas, un cálculo matemático se transforma en un verdadero dolor de cabeza en términos de su alcance, tamaño y escala.

Preparados para su llegada
Varios científicos están de acuerdo con la alta probabilidad de que exista vida extraterrestre.
“Deberíamos estar preparados” para la llegada de extraterrestres, le dice a la BBC el profesor de ciencias espaciales John Zarnecki, de la Open University.
Por su parte, el renombrado científico Stephen Hawking declaró que es casi seguro que los extraterrestres existen y el astrónomo Seth Shostak afirmó que la búsqueda de vida extraterrestre debería considerar “máquinas sensibles”, un planteamiento que prácticamente excluye la idea de que no hay nada que buscar.
Muchos argumentan que debido a que los humanos han estado usando tecnologías para medir ondas (de sonido o electromagnéticas) por poco más de un siglo -comparado con la edad de la Tierra que supera los 4 mil millones de años- incluso si existieran otros seres en el espacio, la posibilidad de que utilicen la misma tecnología al mismo tiempo es increíblemente pequeña.
De hecho, las ondas de radio que conocemos con fines comunicacionales, ya están cambiando de un sistema analógico a uno digital, emitiendo señales mucho más complejas de detectar.
Del mismo modo, las ondas que los científicos están buscando quizás no son las correctas. Aunque se ha estudiado una gran cantidad de las ondas que caben en el espectro, aún es una fracción pequeña. (Según el tipo de definición, un espectro puede referirse a la descomposición de una señal ondulatoria -sonora, luminosa, electromagnética,etc.- o al número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno).
La teoría dice que es improbable que otro planeta habitado use el mismo tipo de tecnología al mismo tiempo, o al menos dentro de una distancia en la que sea posible establecer un contacto.
La viabilidad, por ejemplo, de hacer llamadas telefónicas fuera de la Tierra, según este enfoque, es básicamente imposible.


Las guerras espaciales
Otra teoría es que con la vida inteligente viene la destrucción. El espacio de tiempo entre hacer contacto y la autodestrucción entre las especies es corto.Los que sostienen esta teoría señalan que el ser humano ha podido crear energía nuclear o la creación de un virus artificial gracias a la existencia de avances tecnológicos y ponen esto como ejemplo de que es probable la destrucción.
Y muchos otros no creen que valga la pena buscar vida extraterrestre.
De hecho la respuesta más simple a la “Paradoja de Fermi” es que nadie ha encontrado vida inteligente fuera de la Tierra porque no la hay.
Con este enfoque la raza humana es un accidente en el Universo o somos seres especiales y las condiciones bajo las que nos desarrollamos fueron únicas.
Por otro lado, la llamada “Hipótesis de la Tierra Excepcional”, o “Rare Earth” en inglés, sostiene que debido al complejo diseño e infraestructura de nuestro planeta, la cantidad de coincidencias y circunstancias que deben ocurrir al mismo tiempo hacen que la generación de vida sea casi imposible.


“Cada 10 millones de estrellas”
El profesor de filosofía Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, ha llegado hasta a plantear si los humanos vivimos en una realidad virtual creada por seres superiores intelectualmente. Bajo este modelo, otros seres en el Universo no serían creados bajo ese mismo programa computacional.
Pero Drake dio una respuesta más simple sobre por qué no se ha encontrado vida extraterrestre: “No hemos intentado lo suficiente”.
“Hemos observado cuidadosamente unos pocos miles de estrellas y muy pocas ondas dentro del espectro electromagnético y eso es apenas un comienzo”.
Si se adopta un punto de vista razonable u optimista respecto a la “Ecuación de Drake”, entonces podrían existir cerca de 10.000 civilizaciones en la galaxia.
“Eso es una civilización cada 10 millones de estrellas. Pero antes de que tengamos alguna oportunidad de triunfar, aún queda un largo camino por recorrer”.
Fuente: http://www.el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?q=nodo/174146/BBC%20Mundo/%C2%BFPor-qu%C3%A9-no-hemos-encontrado-extraterrestres.

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