domingo, 20 de mayo de 2012

Dante Minniti
Un rastreador de nuevos planetas en la Vía Láctea

Por Lilian Duery A.
Este astrónomo y astrofísico es un buen aventurero galáctico, quizás al estilo de Indiana Jones. Aunque podríamos decir que parte al revés de este personaje, al igual que Venus, el único planeta del sistema solar que rota a la inversa.
Cuando viaja a los observatorios de Paranal o de Las Campanas, unas cuatro veces al año, su misión es explorar un tesoro apreciado en todos los centros astronómicos del mundo, pero que no reconoce hasta que lo encuentra. Tal momento de revelación sucede en Santiago, luego de meses de investigación.
Los grandes telescopios, el VLT o el Magallanes, le muestran líneas espectrales, miles de datos que analiza en su escritorio, de regreso a la ciudad que le esconde un cielo despejado y atiborrado de estrellas. Aquí comienza su hazaña.


Para Dante Minniti, profesor titular, observar es un "break" que le hace muy bien. "Es una ventaja que tenemos los astrónomos para desenchufarnos de la oficina, partir a la punta de un cerro y concentrarnos en el espacio", señala con un cambio de semblante, como si ya estuviera trabajando en terreno.
Algo de herencia hay en esta vocación. Cuando niño, ayudaba a su padre, astrónomo amateur, a construir telescopios. Esa experiencia despertó su curiosidad, intentando siempre mirar los objetos vivos del cosmos, sin importar los frecuentes días nublados y lluviosos de Santa Fe, ciudad donde nació.
Hoy es un prolífico investigador, pese a su corta edad, 45 años. No sólo tiene 200 publicaciones indexadas, sino que 5 mil citaciones en la literatura científica.
Por este fecundo quehacer fue distinguido con el "Premio Scopus Chile 2008", otorgado la Editorial Elsevier y Conicyt en su primera versión el en país.
Otra razón: es descubridor, junto a otros colegas, de 16 exoplanetas. ¡Vaya!, que buena puntería. Es su cuota a los 322 planetas fuera del sistema solar descubiertos hasta ahora. Su contribución es de casi el 5% del total. Sus principales colaboradores son Paul Butler y Mercedes Lopez-Morales, de la Carnegie Institution of Washington.


Un buen estudiante
Obtuvo un doctorado en la Universidad de Arizona y otro en la Universidad de Córdova, Argentina, su país natal. También tiene a su haber dos posdoctorados, uno en la European Southen Observatory (ESO), Alemania, y otro en el Lawrence Livermore National Laboratory, Estados Unidos. Fue galardonado, además, con la beca de la "John Simon Guggenheim Memorial Foundation" por sus trabajos en poblaciones estelares.
El cosmos y sus estudiantes de doctorado, a los cuales consagra tiempo y generosidad, son parte de su vida feliz, compartida con su señora Alicia Nogueras, bióloga molecular, y sus tres hijos Marco (11), Bruno (9) y Sofía (7).
Si tuviera una abultada cuenta a bancaria, estaría inscrito en los paseos espaciales turísticos y, por qué no, reservaría habitaciones en los hoteles sustentados en gravedad casi cero.


Un estrella, a veces una sorpresa
Con el primer exoplaneta descubierto por la astronomía, en 1995, y bien asentado en Chile, inició esta ruta interminable de cazadores de planetas. Con dos técnicas de medición consigue averiguar su existencia junto a muchas características que lo distinguen o no del resto de los planetas del sistema solar.
La "velocidad radial" es el método, indirecto, más exitoso para revelar la presencia de planetas. El mismo, permite, además, conocer su masa. De hecho, esta simple técnica sirvió para detectar a 290 exoplanetas de la lista actual. Si la estrella tiene un planeta orbitando a su alrededor, por efecto de la gravedad tendrá pequeñas variaciones en su velocidad. Un espectrómetro altamente preciso mide ese desplazamiento, basado en el llamado Efecto Doppler. Si el astro tiene compañía, esta fuente se acerca y se aleja del observador. 
Un lugar bello pero inhabitable - Concepción artística de un planeta tipo "Júpiter caliente". Crédito: NASA/STScI.



Por ejemplo, la perturbación de la Tierra sobre la velocidad radial del Sol es del orden de los 13 cm/s.
A pesar que las estrellas binarias son muy comunes en el Universo, tanto como la mitad o más del total, cerca del 80% de los exoplanetas hallados giran alrededor de estrella solitaria, al igual que la Tierra.
En tal caso, mejor. Según Dante Minniti, en las estrellas binarias suelen haber órbitas prohibidas, o sea, no estables para los planetas y, por tanto, el florecimiento de la vida.
Con el "método de tránsito", el investigador conoce el tamaño del planeta que observa. Cuando pasa uno delante de la estrella, se produce un eclipse y ésta baja su brillo, lo que se mide. "Es emocionante verlo en la pantalla, porque confirmamos una vez más su presencia", cuenta, mientas muestra un caso real, el suyo.
"Con estos datos tenemos entonces la densidad media del planeta, una cifra que indica si éste es gaseoso como Júpiter, líquido como Neptuno o sólido como la Tierra", explica.


Los 15 descubiertos son gaseosos, pero a través de estas mediciones indirectas.
Selección de candidatos
Con todas estas observaciones y mediciones, también es posible inferir si un planeta tendría condiciones para la vida, similares a la terrestre.


Elasticidad del tiempo
Por sus investigaciones, es uno de los expertos del Observatorio del Vaticano y, entre sus tantas tareas, se las arregla para desempeñar el cargo de director de Investigación y Doctorado de la UC. Trata de escapar de la entrevistas y del "estrellato". Sin embargo, su dedicación a la carrera también lo destaca en la difusión de la astronomía, como lo hizo en su nuevo libro "Mundos Lejanos: Sistemas Planetarios y Vida en el Universo", Ediciones B, con alto impacto en librería chilenas durante 2008.
Según la distancia, si el planeta está muy cerca de su estrella, el agua se evaporaría; si está muy lejos, se congelaría.
Según su tamaño, si es más pequeño que la Tierra, no tiene la suficiente gravedad para tener la atmósfera, como la Luna, que la perdió. Si es mucho más grande, sería más bien un planeta gaseoso o líquido, aunque con un corazón rocoso.
"Hasta ahora, hemos descubierto varios planetas en la zona habitable, pero no podemos saber si poseen agua, entre otras características clave. Soy muy optimista en este tema. Estoy seguro que en los próximos 10 años sabremos con certeza qué planetas pueden albergar vida", declara el profesor Minniti, con ímpetu, pero con una razón valedera detrás de sus palabras.


"La Ecuación de Drake"
La comunidad astronómica se vale hasta hoy de esta ecuación como herramienta para ordenar y estudiar por parte el problema. ¿Cuál?: la probabilidad de vida inteligente en otros mundos, el enigma que ha perseguido al hombre desde que éste comenzó a pensar hace decenas de miles de años.
Esta ecuación la concibió el radio astrónomo estadounidense Frank Drake, hace 47 años, como presidente del ex proyecto de la NASA Búsqueda de Vida Extraterrestre, SETI (por su sigla en inglés), ahora Instituto SETI.
La fórmula contiene ocho factores que, multiplicados, darían un número de probable vida inteligente en la Vía Láctea. Cada uno de estos factores es una pregunta:


1. ¿Cuántas estrellas se forman al año en nuestra galaxia?
2. ¿Cuántas de esas estrellas son parecidas al Sol?
3. ¿Cuántas de esas estrellas tienen planetas?
4. ¿Cuántos de esos planetas son parecidos a la Tierra?
5. ¿Cuántos de esos planetas tienen vida?
6. ¿Cuánta de esa vida es inteligente?
7. ¿Cuánta de esa vida inteligente es comunicativa?
8. ¿Cuánto dura una civilización inteligente y comunicativa?


"Hoy sabemos que entre 10 y 30 estrellas, gran parte de ellas comunes como el Sol, nacen al año en nuestra a galaxia, compuesta por unas 100 mil millones estrellas. Creemos que de éstas, cerca del 10% tiene planetas. Es decir, la investigación actual está entre el factor tres y cuatro", dictamina el doctor Minniti.


Marte, un planeta gélido
Marte todavía mantiene intrigado a los astrónomos; también a este profesor.


Una joven promesa
Pamela Arriagada, estudiante de posgrado de la UC, ha acompañado a Dante Minniti a observar al telecopio Magallanes de las Campanas. Ha aprendido tanto, que ahora va sola a éste o cualquiera de los grandes observatorios. "Hemos hallado planetas gigantes, tipo Júpiter", cuenta. Para esta joven, la carrera demanda tiempo, harta imaginación y, a veces, frustraciones por la dinámica compleja de la investigación, pero que se compensan con la alegría de salir siempre adelante.
"Sí sabemos que hubo agua líquida en el pasado, ¿pero hace cuánto tiempo? Es posible que este recurso sea cíclico, según el clima", precisa Dante Minniti.
Narra la proeza de la sonda Phoenix Mars Lander, de la Nasa, cuando tocó suelo marciano el 25 de mayo del 2008. Luego, fascinado muestra dos fotografías tomadas por el robot, que delatan la existencia de agua subterránea en forma de hielo: una, cuando cavó una zanja y se observó una mancha blanca; la otra, a la semana siguiente, cuando ésta se había evaporado.
"Creo que hay más vida en el Universo, porque hay muchas estrellas. El tema es si podremos algún día comunicarnos. Lo veo difícil por las distancias que nos separan. La estrella más cercana, Alfa Centauri, está a 4 años luz. En un avión, tardaríamos unos 4 mil años en llegar a ese destino", sostiene el científico.
La velocidad de la luz, 300 mil km/segundo, es extremadamente lenta para recorrer las grandes distancias de nuestra galaxia y el Universo. Pero los fotones, atrapados por los telescopios, siguen dando información y sorpresas.

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