domingo, 20 de mayo de 2012


Manuela Zoccali


La astrónoma italiana está de lleno dedicada a las estrellas que moran en el centro de nuestra galaxia, entre las más antiguas que se conocen. Estudia la "arqueo-astronomía", la que ha permitido entender que las galaxias más grandes son las primeras que se han formado, y que lo han hecho muy rápidamente.

Midiendo los primeros instantes del pausado corazón de la Vía Láctea
Por Lilian Duery A.


No sale de nuestro hogar galáctico. Más al alcance, pero aún desconocido. Apuntando al mismo blanco, la Vía Láctea, Manuela Zoccali, italiana, confirmó que las grandes galaxias como la nuestra se formaron muy rápidamente, algo que echa abajo viejas teorías, de sólo cuatro años atrás.
Pese a la juventud que emana, la astrónoma siempre ha seguido las pistas de viejas estrellas, como las que habitan en el centro de nuestra galaxia y aquellas sobrevivientes de los cúmulos globulares, agrupaciones de astros también añosos y que comparten un mismo origen.
Después de finalizar una beca posdoctoral en Alemania, en la ESO, vino a Chile en 2003 para realizar en la UC un posdoctorado en conjunto con la Universidad de Princeton. Entretanto, su misión dio un giro. El Departamento de Astronomía abrió un cargo, al que ella postuló y quedó seleccionada. Y se quedó a vivir en el país, con su actual pareja, el chileno Maurizio Baffico, ingeniero electrónico del observatorio de la UC.
Esta profesional radicada en Chile visita dos veces al año a su familia. Viaja a su ciudad natal, Reggio di Calabria, ubicada en la punta de la "bota italiana" que pisa el mar Mediterráneo. Allá vivió hasta los 18 años. Partió a la Universidad Padua, centro cultural que recibió a Galileo Galilei, uno de los personajes de su actual Museo de la Historia de la Física. En este sobrecogedor escenario, Manuela Zoccali obtuvo su licenciatura y doctorado en Astronomía.
Cuando niña, le encantaba explorar la naturaleza. Su atención estaba siempre focalizada en la ciencia. "Me gustaba mucho estudiar, pero no parejo. La historia, la literatura u otros conocimientos no científicos los encontraba fomes. En matemáticas, en cambio, era especialmente brillante", expresa, con buen español y acento extranjero.
En su ciudad, algunos profesores y estudiantes de colegios habían formado un grupo de astrónomos aficionados. Tuvo suerte, porque, al unirse a ellos, a sus 14 años, fue claro para ella qué ciencia iba a estudiar. Se convirtió en astrónoma, o astrofísica. Como dice Manuela Zoccali, tal distinción sólo era importante en el pasado. "Hoy no hay astronomía sin física. Es la física de los astros", comenta.


Estrellas mensajeras
Manuela Zoccali compara las dos poblaciones de estrellas que residen en los cúmulos globulares y las que permanecen en el centro de nuestra galaxia, el bulbo. Lo común es que ambas son astros vetustos, prácticamente fósiles galácticos.
Las estrellas de los cúmulos globulares son las más viejas de la Vía Láctea. Nacieron al mismo tiempo y a partir del mismo material. Por tanto, no varían ni en composición química ni en edad. Son poblaciones estelares simples, útiles como laboratorio para testear nuestro entendimiento de la evolución estelar. 
Aquí vivimos - Parte central de la Vía Láctea, que incluye el disco y el bulbo, su centro. Crédito: 2MASS/J. Carpenter, T.H. Jarret & R. Hurt..



"Durante mi doctorado, a través del telescopio espacial Hubble, pudimos ver las estrellas de las regiones más centrales de más de 40 de esos conjuntos estelares", cuenta con el mismo entusiasmo de quien redescubre una gigante hormiga al microscopio.
"La zona central de nuestra galaxia” expresa ” es más compleja. Su tamaño es más extendido. Representa más de la cuarta parte del total de la masa. Su agujero negro del centro, en la constelación de Sagitario, ocupa una fracción mínima, equivalente a sólo seis millones de masas solares".
Inmersa hoy en el estudio del bulbo, averigua la abundancia de los elementos químicos sobre la superficie de sus estrellas, los mismos que componían el gas que le dieron vida. Como la composición del gas interestelar va variando constantemente debido a la explosión de supernovas que lo van enriqueciendo de distintos elementos, rastrear esos elementos es como medir el tiempo de formación de las estrellas.
Como ella expresa, a este estudio lo podríamos llamar "arqueo-astronomía", la que ha permitido entender que las galaxias más grandes son las primeras que se han formado, y que lo han hecho muy de prisa.
Al investigar los elementos de esas estrellas, sabemos entonces cómo era inicialmente ese gas. "Hemos descubierto que esas estrellas" — destaca — "no están contaminadas con material de ciertas supernovas que comenzaron a explotar después de mil millones de años del nacimiento de nuestra galaxia. Cuando estas supernovas explotaron, sí contaminaron el ambiente (gas) cercano, pero ya no se formó ninguna estrella a partir del mismo: todas se habían formado antes de esa etapa. Parece un tiempo corto, comparado con los casi catorce mil millones de años de vida del Universo."
"Pero así fue. En algún momento, una nube de gas se condesó, nacieron estrellas y de eso surgió el bulbo", destaca Manuela Zoccali.


El bulbo en 3D
Qué experiencia tendrá la investigadora cuando el telescopio VISTA le envié las imágenes nunca antes vistas del bulbo de la galaxia. La cámara fotográfica en infrarrojo observará el corazón de la Vía Láctea 80 veces en un lapso de cinco años.
La astrónoma es parte del equipo chileno que se adjudicó uno de los seis proyectos seleccionados, el único que rastreará la zona central de la galaxia y construirá la primera imagen 3D de ésta.
"Nuestro compromiso con la ESO es tomar todas las imágenes y convertirlas en datos numéricos, un completo catálogo, como todas las letras ordenadas del código genético humano, disponible a la comunidad internacional de astrónomos", señala.
Será una ocasión importante, porque por primera vez serán los chilenos los que darán un servicio al resto de los astrónomos del mundo. "De nuestros resultados dependerá si se enciende un reflector a favor en contra de nuestro trabajo", ríe la astrónoma, asegurando que lo harán muy bien.


Actividad náutica
Manuela Zoccali extraña su recreación que antes hacía de manera más regular. Siempre en el agua. Le gusta nadar y navegar en vela, gustos que se da vez en cuando en Quintay. También le fascina el windsurf, pero no ha podido surfear en la costa chilena porque sus aguas las encuentra "muy heladas". El buceo es otro de sus deportes favoritos, que los disfruta en Punta de Choro. Sabe cocinar, incluyendo la comida italiana y la chilena.
VISTA tiene un espejo de 4 metros, cuya corta distancia focal permitirá cubrir grandes segmentos del cielo. Por ejemplo, en una sola imagen cabe la Luna. Junto a ello, una potente cámara provista de muchos detectores infrarrojos”de 2,9 toneladas de peso", fotografiará la Vía Láctea.
Al igual como la secuenciación del genoma, VISTA entregará miles de millones de imágenes que después demandarán su interpretación. Habrá material de sobra y contundente para que jóvenes astrónomos describan qué hay dentro del bulbo y cómo transcurre la vida en su interior.
"El telescopio de la ESO e instado en el cerro Paranal, probablemente empezará a entregar sus primeros datos útiles a partir de julio de 2009", informa Manuela Zoccali, ya ansiosa por empezar con este proyecto que delatará mucho más acerca de esas viejas estrellas que tanto le interesan.

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