jueves, 4 de diciembre de 2014


HISTORIA DE LA ASTRONOMIA EN CHILE...






PRIMER OBSERVATORIO ASTRONOMICO EN CHILE

En la ciudad de Valparaíso en la mitad de la calle Serrano, entre las plazas Sotomayor y Echaurren, se encuentra el ascensor Cordillera (MN), de 1886, junto a una escalera recta una de las mayores pendientes de la ciudad (altura de 80 m) se llega a la plazoleta Eleuterio Ramírez donde nacen varias calles con casas forradas en planchas de zinc que, en el pasado, fueron residencias de opulentas familias del puerto.
Estos terrenos pertenecieron al Castillo San José, una fortaleza amurallada iniciada en 1762, que ocupaba todo el frente del cerro Cordillera. Sucesivos terremotos la destruyeron y en 1838 se loteó el lugar y creó este barrio residencial. Desde la plazoleta siga por la calle Merlet. A su término, el inglés Juan Mouat construyó, en 1841, una casa en estilo colonial con una esquina octogonal donde instaló el primer observatorio astronómico de Chile.
El primer astrónomo científico que llegó a Chile fue el estadounidense James M. Gilliss, un oficial de la Armada que diseñó y equipó el primer observatorio de la Armada de Estados Unidos, y que en 1847 instaló un observatorio en el Cerro Santa Lucía, de Santiago. Los equipos que esta expedición dejó atrás, formaron la base de lo que se convertiría en el Observatorio Astronómico Nacional, un organismo dependiente de la Universidad de Chile.

Casa Cochrane
Esta casa posee una vista privilegiada del sector fundacional de la ciudad y el Puerto. Se ubica sobre la explanada que quedó del antiguo Castillo San José, fortificación levantada a fines del siglo XVII para frenar las incursiones piratas y que resultó muy dañada por el terremoto de 1822. La actual casa se construyó entre 1840 y 1843, a instancias del astrónomo y relojero escocés Juan Mouat, quien además levantó allí un torreón para instalar el primer observatorio astronómico de Chile.
Es una típica casa chilena colonial, con murallones de adobe, ventanas enrejadas, corredores en pilares de roble y ciprés sobre base de piedra y techo de tejas. Tiene un patio central de forma rectangular, a partir del cual se distribuyen las habitaciones. Estas características –habituales en toda la Zona Central del país- la hacen resaltar en Valparaíso, que conserva muy pocas construcciones de estilo colonial.
Declarada Monumento Nacional en 1963, aquí funcionó el Museo del Mar o Lord Cochrane. Desde 2007 el municipio porteño la administra y está en proceso de restaurarla.

Juan Mouat, pionero de la astronomía en Chile
 

Nacido en Escocia, en 1819, Juan Mouat a los 28 años, a su llegada a Chile, Valparaíso
 
Por Sara Vial
 
El 27 de febrero de 1843, El Mercurio de Valparaíso aludía a la aparición de un cometa, que, como siempre, produjo cósmico sobresalto público. Con relación al fenómeno celeste, se publicaba con todo tipo de detalles "la instalación en Valparaíso del primer Observatorio Astronómico en la costa del Pacífico". En Nueva York funcionaba en aquellos días un observatorio del mismo tipo, que era, hasta aquel entonces, el único de América. El fundador en Chile de este nuevo explorador de las estrellas del país de la Cruz del Sur y Las Tres Marías, era el dueño de una fábrica de relojes en Londres, que había venido a Chile por causas comerciales y como solía ocurrir con científicos y artistas, terminó quedándose a vivir en Valparaíso. El motivo de su viaje eran negocios mineros y un proyecto que le llevaría años de ansiedad: la construcción del primer ferrocarril chileno (Caldera-Copiapó), aparte de la fundación del referido Observatorio.
Juan Mouat y Walters, de noble ascendencia escocesa, era entonces un gallardo mozo de 27 años, que sumó a su vida tres matrimonios y una descendencia de la cual aún quedan dignos testimonios. Uno de ellos, el bisnieto y médico traumatólogo Víctor Mouat, que provisto de interesantes documentos, entre ellos una hermosa fotografía del bisabuelo visionario, llega a nuestra casa la semana pasada.
 
JUAN MOUAT, EL VISIONARIO
 
La visión de un extranjero que nos deja hasta hoy la casa más antigua y bella que posee Valparaíso "y desde la cual anunciaba la hora solar a los buques de la bahía", coincidiendo con la aparición de un cometa, son buenos motivos para una crónica y para entretener a los lectores sabatinos de La Estrella.
No había transcurrido una semana desde que "el anteojo de tránsito" del Castillo San José, hoy cerro Cordillera, donde se emplazaba el Observatorio primero de Chile, cuando apareció en éste un viajero de gran luminosidad. "Desde antenoche se ha presentado un hermoso cometa en nuestro horizonte, anoche se vio al sudeste en todo su esplendor. Parece que su cola es de 18 a 20 grados de largo. Esperamos que el señor director del Observatorio Astronómico nos transmitirá sus observaciones para darlas a luz", decía la prensa.
La frase del decano era muy apropiada y don Juan no demoró en redactar una larga información aparecida a seis columnas en dos ediciones del diario, calificando al cometa como "uno de los más iluminados y largos que recordamos haber visto. Tranquilizaba a los lectores en cuanto a la preocupación reinante por el visitante celeste, manifestando que no se sabía de antecedentes que los consideraran un peligro para nuestra Tierra. Con respecto al tan bien enfocado en Valparaíso, añadía que el director del Observatorio Astronómico de París había anunciado su aparición ese mismo año de 1843.
Señalaba que además era el mismo que se observó "en la época del asesinato de Julio César". (!).
Del mismo modo el historiador Barros Arana se refirió al efecto producido en la población, habiéndose sumado a la inquietud estelar el argentino Sarmiento, y el propio Andrés Bello, en abundantes publicaciones que también procuraron serenar el ánimo de la gente ante el fenómeno. En todo caso, por más de medio siglo hubo tema para comentar la aparición del raudo. No tenemos datos, ni los tuvieron entonces, si se trataba del cometa "Moorehouse". En todo caso, fue el primero en debutar en los instrumentos de Juan Mouat y valía la pena acordarse de él.
 
UNA ANECDOTA INTERESANTE
 
El inquieto Mouat, con su temperamento aventurero y estudioso, tuvo muchas anécdotas. Les contaremos una, gracias a la conversación con su gentil bisnieto.
De un texto publicado en Santiago por Nicolás Luco, nos narra que un cónsul inglés que andaba por Chile (Concepción), allá por el siglo XIX, descubrió un cronómetro marino que le llamó la atención por la exactitud con que marcaba la hora, el que se trataba, nada menos, del que aparece en el "Bounty". Este era el mismo buque del libro "El Motín del "Bounty", de John Barrow. Pero, al parecer, el reloj tenía que llegar a las manos de Juan Mouat para volverse eternamente exacto. Como mostró un desperfecto, fue llevado al relojero porteño Juan Mouat, que lo reparó con tan buen resultado, que el hermoso reloj, llamado "Kendall", venido de Inglaterra, a la cual regresó, permanecería hasta hoy en el Greenwich Maritime Museum. Hay además una crónica inglesa que reseña la participación de nuestro astrónomo: "Y pese a que el Kendall Nº 3 demuestra haber sido objeto de importantes restauraciones por un relojero chileno, cuya etiqueta dejó dentro de la caja y dice 'Juan Mouat, relojero de Valparaíso', el hombre hizo un trabajo tan preciso que el cronómetro marcha como si recién hubiese sido fabricado".
Un dato sabroso para la historia científica de nuestro patrimonial Valparaíso.
 
UNA SOLA CALLE PAVIMENTADA
 
Hay que recordar que Valparaíso en esos tiempos, en que se contaba con figuras señeras como la de nuestro óptico y relojero Mouat, tenía únicamente "una calle pavimentada", lo que demuestra que siendo la pavimentación un tema muy llevado y traído en nuestros días, la cultura no se afecta necesariamente por ella y los talentos reales florecen contra viento y marea.
El conocido poeta Daniel de la Vega, Premio Nacional de Literatura, Periodismo y Teatro, dedicó también sendos elogios a este personaje que permanece un poco escondido y que hay que honrar por lo menos con una planchita de bronce que diga su nombre y señale, en la actual Casa o Museo Lord Cochrane, de la cual fue su primer dueño y constructor. Hay tantas planchas y bustos y monumentos que no nos recuerdan cosas de verdadera importancia y que surgen como callampas, al amparo de ideas que no se justifican. Un ejemplo sería el que exhibe en estos días la Quinta Vergara, un "retrato" escultórico de Neruda, que sólo conocemos por el diario, acompañado de unos versos de un bardo que nadie desgraciadamente conoce, dedicados al Nobel del Centenario de ese año. ¿No habría sido más propio elegir un buen fragmento poético del propio Neruda para dar mayor significado al "homenaje"? Por lo demás, lo que Neruda necesita es un monumento de verdad, no un muro, obra hecha por concurso en el país y que honre tanto al arte estatuario como al poeta. Y tampoco estaría demás un busto de Juan Mouat en la terraza oceánica de la casa que en otros siglos fue conocida simplemente por el nombre de "El Observatorio".
 
COMO MARIA GRAHAM, VIVIO EN EL ALMENDRAL
 
Daniel de la Vega nos cuenta que vivió en el barrio Almendral y que en el primer número del diario El Mercurio, aparecieron datos meteorológicos suyos. "¿No ha descubierto alguna estrella, don Juan?", le preguntaban los comerciantes del puerto, con la ironía de los que andan en inquietudes muy diferentes a las de aquel soñador, que les respondía con una sonrisa "de paciencia", conocedor del alma humana, al fin.
"Cerraba su relojería, se iba a su casa y sacaba el anteojo por la ventana", escribe Daniel de la Vega. "Era un sabio, pero no era un sabio por sus conocimientos de la bóveda celeste, sino porque sabía volver las espaldas al Almendral, al desdén de los comerciantes y partir en busca de los diamantes de la Cruz del Sur o del camino de plata de la Vía Láctea".
 
TALLERES DE HERRERIA Y FUNDICION
 
Pero don Juan era múltiple. A él se debe uno de los principales establecimientos fundados en Valparaíso, como la Fundición Caledonia, que figura creada por "el distinguido ingeniero escocés don Juan Norberto Mouat", cuyo taller se distinguió principalmente por haber construido en él la primera lancha cisterna de hierro que se botase al agua en el país: la Tom O'Shater ("Historia de la ingeniería en Chile", por Ernesto Grene).
 
ASTILLERO DE MOUAT EN BARON
 
Recordemos la botadura y bautizo de la barcaza "Chacabuco". El primer barco bautizado en Chile fue un remolcador para carga, remolque, aprovisionamiento de agua a los vapores y bomba para combatir el fuego, construido en el astillero de Juan Mouat, que estaba en Barón, Valparaíso. El bautizo fue en un 20 de abril de 1862.
Y fue también en Barón donde el emprendedor escocés, que no sólo miraba hacia las estrellas, instaló la primera fábrica "para creosotar durmientes y alargarles la vida". Años más tarde, fueron examinados por el ingeniero Jorge Lyon (habían pasado ocho años) y él aseguró que estaban en condiciones de durar ocho años más.
 
EL PRIMER FERROCARRIL CHILENO
 
Nos cabe el orgullo de haber sido los primeros en América del Sur en adoptar el uso del ferrocarril, en lo cual también anduvo luchando este incansable Juan Mouat. Suya fue la idea de unir Caldera y Copiapó por este medio de transporte. Hizo dos intentos el año 1845 en Copiapó, al segundo fue ayudado por un plano de la región en que con generosidad fue ayudado por Agustín Edwards, doña Candelaria Goyeneche y José Joaquín Vallejos (Jotabeche), además de Ventura Lavalle e Ignacio Imapequi. Apartaron 28 onzas de oro para que Mouat pudiera realizar su sueño. Empezaron los problemas, pero él regresó por tercera vez a Copiapó. Hubo desconfianza en embarcarse en la empresa. Se dice que "su falta de prestigio como organizador, lo alejaba de la confianza" y tuvo que renunciar a su idea. Sin embargo, había un hombre que llevaría a cabo su sueño: Guillermo Weelright, de gran prestigio en tareas organizativas. Llegó en 1849, se contactó con José Joaquín Vallejos, fue presentado a Agustín Edwards y a Matías Cousiño. Y, resumiendo, pues nos acercamos al final, la idea fue llevada a cabo exitosamente.
 
Y BOMBERO, COMO SI FUERA POCO
 
Al formarse en Valparaíso el primer Cuerpo de Bomberos de Chile, allí estaba incorporado Juan Mouat, figurando como es de esperar, en su primer directorio.
Se dice que Lord Cochrane habría impulsado su venida a Chile. Cierto o no, es misterioso que la casa que debió llevar el nombre de Juan Mouat, terminó llamándose Museo Lord Cochrane, pero ello no es extraño, ya que hallándose emplazada en los terrenos del Castillo San José, pudo ser confundida con la Casa de Gobernador, donde sí se reunió muchas veces el almirante Cochrane con los hombres de la Independencia, Bernardo O'Higgins, el gobernador Zenteno, el argentino Miguel de San Martín, en los preparativos de la Expedición Libertadora, que zarpó con sus 4.000 hombres desde el mar que era entonces la actual Plaza Echaurren. En todo caso, en una próxima crónica abordaremos un segundo capítulo de esta historia que une en la memoria colectiva a dos escoceses ilustres que amaron a Chile y especialmente a Valparaíso.